6 pimientos del piquillo 250 grs. de bacalao 100 grs. de gambas peladas 75 grs. de miga de pan duro 100 cl. de leche 100 cl. de nata 1 huevo 1 cebolla grande 4 dientes de ajo 1/2 vaso de sidra asturiana natural aceite de oliva perejil sal | Tener en cuenta que si el bacalao no es fresco, habrá que desalarlo con unas 48 horas de adelanto cambiando el agua cuatro o cinco veces a intérvalos regulares, antes de hacer el plato. 2 horas antes de preparar el plato, ponemos el bacalao a remojo en agua límpia a la que añadiremos la leche y los dientes de ajo pelados y aplastados Se lavan bien los pimientos y se asan en el horno durante unos 20 minutos. Cuando estén fríos los despellejamos, los disponemos sobre una bandeja de horno previamente engrasada con aceite de oliva, y los volvemos a meter en el horno precalentado a ciento ochenta grados durante veinte minutos. Cortamos el pedúnculo a dejando unos tres cuartos de pimiento, deshaciéndonos de las pepitas pero reservando la carne de su alrededor. Picamos las cebollas finamente y dos dientes de ajo, y rehogamos todo con un poco de aceite de oliva a fuego lento. Antes de que empiecen a dorar, añadimos el bacalao bien escurrido y agregamos la sidra asturiana. Dejamos cocer unos diez minutos tras lo que añadiremos la miga de pan, el perejil picado finamente, la mitad de la nata, el huevo batido y las gambas. Dejamos hacer durante otros diez minútos más o menos y a continuación rellenamos los pimientos dejando un poco de margen. Trituramos la salsa de pimiento que habíamos reservado con un dos cucharadas de agua y la nata que quedaba. Lo ponemos a cocer a fuego lento unos diez minutos, rectificando de sal y añadiendo un poco de azucar para controlar la acidez. Cuando la salsa esté preparada, colocamos los pimientos en una fuente de horno previamente engrasada con aceite de oliva, les echamos la salsa por encima, tapamos con un papel de aluminio y los llevamos al horno un cuarto de hora a unos 150 grados. Se sirven calientes. |
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