1 kgr. de garbanzos 250 gr. de espinacas 500 gr. de bacalao 100 gr. de harina 1 huevo 1 cebolla grande 2 dientes de ajo 1 pimiento verde 1 puerro 1/2 vaso de sidra pimentón aceite de oliva sal | La noche anterior ponemos los garbanzos a remojo en abundante agua. El bacalao habrá que ponerlo a desalar unas 48 horas antes, salvo que sea fresco. Al día siguiente llenamos de agua una cazuela y la acercamos al fuego hasta que rompa en hervor, momento en el que añadimos los garbanzos, 1/2 cebolla, 1 diente de ajo y la mitad del pimiento verde. Hervimos las espinacas, las refrescamos, las escurrimos y las reservamos. Batimos el huevo en un plato o fuente, cortamos el bacalao en trozos y ponemos a calentar un poco de aceite de oliva. Cuando esté caliente, pasamos los trozos de bacalo primero por la harina y luego por el huevo, y los vamos sacando a una fuente según se vayan friendo. Picamos la cebolla que nos queda en juliana, el puerro, el ajo y el pimiento, y lo pochamos con un poco de aceite en el fondo de otra cazuela. Añadimos una pizca de pimentón y el medio vaso de sidra. Ponemos en esta cazuela los trozos de bacalao y las espinacas, y cuando los garbanzos estén tiernos, se les echan todos los demás ingredientes mezclando durante uno o dos minútos más. |