1 kgr. de fabes de la granja 3/4 de kgr. de almejas grandes 1 Cebolla pequeña 2 dientes de ajo 1 manojo de perejil fresco 1 hoja de laurel 1 cucharada de harina una pizca de azafrán un vasito de vino blanco aceite de oliva sal | Como con la fabada, la noche antes de preparar la receta se remojan las fabes en agua abundante. También es recomendable poner las almejas a remojo en agua abundante para que suelten la arena y demás impurezas. En una cacerola grande ponemos las fabes, una cucharada de aceite, la mitad de la cebolla pelada, un diente de ajo pelado, la hoja de laurel, el azafrán y un poco de sal. Se añade agua hasta cubrir al menos un par de dedos por encima de las fabes y se pone a fuego fuerte hasta que rompan a hervir, entonces bajamos el fuego y añadimos un poco de agua fría para detener el hervor y dejar que vayan cociendo a fuego lento. En caso necesario se va agregando agua fría en pequeñas cantidades durante la cocción. Picamos el ajo, la mitad de la cebolla que queda y el perejil, y lo rehogamos todo con un chorro generoso de aceite de oliva en una cazuela plana. Cuando la cebolla esté pochada, añadimos la cucharada de harina y removemos hasta que se disuelva perfectamente. Entonces añadimos el vino blanco y las almejas que previamente se han lavado bien, y las mantenemos al fuego hasta que se abran. Una vez hechas las fabes y las almejas, añadimos las primeras a la cazuela de las segundas, se mezclan los ingredientes y se sirve. |