Evolución de la sidra Imprimir Correo electrónico
Existían recipientes para medir la sidra, como la pañera de Faro, que era una especie de puchero de barro con dos asas en el que cabían 8 litros.

El guxapu de Castiello Bernueces, perteneciente al concejo de Gijón, se utilizaba para coger la sidra del duernu -recipiente donde cae la sidra cuando se pisa la manzana-. De ahí que el término guxapu se emplee hoy en día en asturiano como sinónimo de poca cantidad.

El caciplu podía ser de barro o de madera, pero tenía el inconveniente que la medida variaba de un concejo a otro. En la actualidad se sigue utiliando el caciplu, y la palabra se usa curiosamente como sinónimo de persona que se mete en asuntos ajenos: cacipleru o caciplera.

Otrora, antes de que se empezara a beber en vaso de vidreo, la sidra se bebía utilizando una jarra de madera llamada "zapica" o "canada", o en una de cerámica que se denominaba "tarreña".

Tras la jarra se pasó a la botella, que tenía la misma forma que las de champán, siendo las actuales casi transparentes para distinguir la madre. Los primeros vasos de cristal pesaban casi medio kilo y tenían capacidad para medio litro. Con el tiempo evolucionaron reduciéndo su peso y tamaño significativamente hasta los que se utilizan hoy en día, mucho más prácticos.


Al abrir nuevos mercados crece fuertemente la demanda de la sidra achampanada, una versión de la sidra dulce y con gas, con apariencia a champán, de ahí su nombre. La sidra achampanada es uno de los productos que más exporta Asturias al resto de España, hasta el punto de que en algunos lugares del país hablar de sidra es hablar de sidra achampanada porque la mayoría no conoce otra sidra.
 

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