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Perseguido por Super Mario Imprimir Correo electrónico

Fuente: El comercio digital

Alejandro Fernández es un ingeniero técnico de Telecomunicaciones avilesino que ha visto cómo a su pequeño negocio de productos informáticos, Alechip.com, se tiene que enfrentar a la contundencia de todo un gigante del sector. Nintendo, la multinacional japonesa de las consolas Wii y DS, el gigante del entrañable Super Mario, ha decidido 'dar ejemplo' con la empresa avilesina porque comercializa 'cartuchos', adaptadores para potenciar el uso de la máquina portátil Nintendo DS.

Alejandro Fernández se enfrentará a una petición de condena de 23 años de cárcel por delitos relacionados con la propiedad industrial e intelectual, y por revelación de secreto. Además, la empresa japonesa considera que, como quiera que la tienda de Fernando ha vendido supuestamente 1.400 adaptadores, Nintendo ha dejado de facturar 840.000 euros en copias de videojuegos.
El proceso, reconoce Fernández, se enmarca en un debate de gran calado. «Ellos te venden una máquina, pero quieren que sólo la utilices con los productos que ellos quieren que compres», afirma el empresario avilesino.

Los adaptadores que vende su tienda permiten así aprovechar todo el potencial de las consolas, de modo que pueda instalarse en ellas un sistema operativo GNU/Linux y aplicaciones informáticas de licencia libre o gratuita que permitan su uso como reproductor de música y vídeo, como agenda electrónica... «Incluso hay quien la ha utilizado para controlar la glucemia de su hijo diabético», afirma. De otro tipo de usos, de lo legal o ilegal que sea utilizar copias de juegos descargadas de internet, ya no responde él, pero «estas empresas actúan como si todo lo que se descarga uno de internet fuera ilegal».

Clientes cautivos

El problema radica, explica Fernández, en que el negocio de empresas como Nintendo no se centra a la venta de la máquina de videojuegos. «Entonces que digan que lo que hacen es alquilártela», indica acerca de las fórmulas empleadas por la multinacional para mantener 'cautivo' al cliente a lo largo de toda la vida útil del aparato que éste ha adquirido.

Ante ofertas como la de su pequeña empresa, las multinacionales optan, explica, por una persecución sistemática de las mismas. «A mí me han planteado varias demandas. Esta es una», afirma de una estrategia que, por ahora, siempre se ha resuelto con el sobreseimiento del caso, con resoluciones favorables a los demandados o con acuerdos extrajudiciales. Él, por el momento, está dispuesto a plantar cara. Su negocio, en buena medida, depende de ello. «Queríamos funcionar desde Asturias, fundamentalmente a través de internet. En 2008 llegamos a tener 12 empleados, pero ahora somos seis», cuenta acerca de la presión ejercida por el gigante del entretenimiento. Y es que las dificultades van mucho más allá de la condena que le reclama Nintendo. «Si me tienen retenida en la aduana mercancía por valor de 40.000 euros...», protesta, al tiempo en que confía en que la justicia le acabe dando la razón.

 

 

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