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| Leoncia y Deva siguen sin levantar el vuelo en los Picos |
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Fuente: El comercio digital No ha habido suerte. El día en el que la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) abrió las jaulas para iniciar la reintroducción de esta especie en los Picos de Europa habían advertido que los pollos podrían tardar «horas» en volar. Pero ya han pasado tres días y 'Leoncia' y 'Deva', como fueron bautizadas las dos hembras de quebrantahuesos, no acaban de despegar. Los dos polluelos, que entonces tenían 130 días, pesaban 50 kilos y contaban con una envergadura que alcanzaba los 2,70 metros, no han tenido el clima a su favor. Y, así, a su desconfianza al medio se ha unido una niebla constante que les impide otear el escenario de su alrededor.«Todos los días ha habido nieblas», aseguraba ayer Gerardo Báguena, responsable de FCQ. «Las dos hembras están en la misma zona donde las soltamos», concretó. Es decir, a unos metros de la majada de Belbín, en el Cantón del Texéu, en la parte oniega de los Picos de Europa. Allí, en la cresta rocosa «van dando pequeños saltos, ejercicios de motricidad para ejercitar también sus músculos y adquirir más capacidad de vuelo» y, de esa forma, «ser competentes en el aire» y en el hábitat en el que se prevé continúen el resto de su vida. Pero, al parecer, «es algo normal» porque «lo lógico es que hagan pocos vuelos y muchos ejercicios, es algo que sucede siempre que salen de los nidos», aunque Báguena reconoce que de haber hecho buen tiempo en los últimos días, tal vez el cielo de los Picos ya hubiera contado con algún viaje de las pequeñas hembras. No ha sido posible, pero lo será. Y mientras ese momento llega, en la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos se quedan con una imagen: la de haber visto juntos en el espacio protegido asturiano «después de más de 70 años a los tres buitres representativos de los Picos, el alimoche, el quebrantahuesos y el buitre común». Esa visión, «representa una carga biológica completa que ahora generará todavía más interés en la cordillera», sentenció Báguena. De momento habrá que esperar a que el buen tiempo reine en la zona para que los quebrantahuesos puedan echarse a volar. «Nosotros vamos disponiéndoles comida por la noche» para atraer los pasos de las aves hasta ahí. El experimento, por ahora, no ha tenido ningún fallo y los pollos están controlados por satélite tal y como estaba previsto.
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