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| La Guardia Civil busca pistas entre los que pasaron la última noche con el cangués apuñalado |
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Fuente: El comercio digital La Guardia Civil proseguía ayer con las investigaciones para tratar de esclarecer la muerte de Francisco Javier Viego Cuadriello, el vecino de Cangas de Onís que apareció muerto a puñaladas en su portal la mañana del pasado sábado. Tras hablar con todos los vecinos y con los dueños de los establecimientos cercanos al lugar del suceso, que en un principio poco pudieron aportar a la investigación, la Policía Judicial trata de reconstruir las últimas horas de vida de 'Pancho', el nombre por el que era conocido en la ciudad este trabajador de Tragsa, vecino de la localidad pongueta de Viego. Prácticamente todas las hipótesis están aún abiertas: desde un posible robo hasta un ajuste de cuentas, aunque la Guardia Civil prefiere no apuntar aún ninguna de ellas como la más posible. Por ahora se sabe que la noche anterior el fallecido había estado en varios bares y pubs de la ciudad, y con la ayuda de los testigos ya se tiene prácticamente cerrado el recorrido que realizó la víctima durante las horas previas a su muerte. La pista, sin embargo, se pierde en torno a las cinco y media de la mañana, el momento en el que se cree que se dirigió a su vivienda. Por eso, la Guardia Civil trata de encontrar las claves para solucionar el crimen entre aquellos que estuvieron con él a lo largo de la noche, para tratar de saber quién fue el último que le vio con vida o si alguien le acompañaba cuando entró en su portal, el lugar en el que fue encontrado por un vecino a las ocho menos cuarto de la mañana del sábado, en medio de un charco de sangre y con varias puñaladas en el cuerpo. Las posibilidades son todavía muchas, y la Guardia Civil prefiere mantener la discrección a la hora de facilitar la información, pero está claro que deben descubrir si alguna de las personas que le vieron a última hora de la noche pudo haberle seguido, si alguien le esperaba en el portal o incluso si llegó a entrar en casa y el suceso se produjo cuando salía. A lo largo de todo el domingo, la brigada de investigación tomó huellas en el portal, especialmente en la zona a pies de los buzones, donde apareció el cuerpo del cangués. Se trata de un pequeño descansillo previo a las escaleras al que se llega tras haber superado tres escalones iniciales. También se peinó todo el parque, un descampado anexo y los alrededores del portal en busca de pistas, restos de sangre y el arma con el que pudo haber sido apuñalado. Mientras tanto, ayer eran cientos de personas los que acudían a dar el pésame a la familia al tanatorio de Funerarias del Oriente de Asturias en Cangas de Onís. Los familiares de la víctima aún no salen de su asombro, y las caras de todos ellos y de sus amigos dejaban ver la tensión que habían pasado en las últimas horas. El cortejo fúnebre partió de la ciudad a las cuatro y media de la tarde para dirigirse a la localidad de Viego, donde se celebró el funeral y se dio sepultura al cuerpo de Francisco Javier Viego. En los diferentes corrillos, y en la propia ciudad, eran muchas las teorías que ayer se barajaban y muchos los rumores sobre diferentes detalles -que no han sido confirmados por la Guardia Civil- sobre la naturaleza del arma y sobre las últimas horas que la víctima pasó con vida.
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