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La autopsia del cadaver hallado en pumarín apunta a un fallo cardiaco Imprimir Correo electrónico

Fuente: El comercio digital

La autopsia practicada por los forenses al cadáver de Rubén Sevillano Medina refleja que pese a los golpes que presentaba el fallecido en la cara, no había sufrido fractura craneal. A falta de los resultados definitivos, los primeros exámenes realizados por los miembros del Instituto Anatómico Forense fijan la causa de la muerte en un fallo cardiaco. Los restos mortales del camarero de 41 años fueron encontrados por un taxista en la madrugada del miércoles en Pumarín, a escasos metros de su domicilio, en el número 8 de la calle de Jesús G. Alonso.

El Cuerpo Nacional de Policía mantiene abierta la investigación para esclarecer lo ocurrido, si bien la familia considera que todo apunta a una muerte natural en la que no intervinieron terceras personas. El caso está bajo secreto de sumario en el juzgado hasta que se conozcan los resultados concluyentes de la autopsia practicada en la mañana del miércoles en el tanatorio de Cabueñes. Fue allí donde en la tarde de ayer familiares y amigos le dieron el último adiós al fallecido, quien, según explicó su propio hermano Daniel, «tenía antecedentes en la familia de enfermedades coronarias». A Rubén, sin embargo, no le habían detectado ninguna anomalía con anterioridad.

La noche de autos salió de su trabajo en un establecimiento hostelero de la calle Rosario, en Cimadevilla, pasada la medianoche. A las cuatro de la madrugada un taxista localizó su cuerpo sin vida en la confluencia de la calle de La Mancha y de San Nicolás. Alertó al 092 y fueron agentes de la Policía Local los primeros en reconocer a la víctima. Tenía una fuerte contusión en la frente y en el ojo izquierdo. Además, había tenido una hemorragia nasal.

En el testimonio que prestó el conductor del taxi a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía aseguró que mientras esperaba la llegada de las fuerzas de seguridad vio pasar por la calle a dos individuos con actitud sospechosa. No se descartaba, pues, que pudiesen haber intervenido de una u otra forma en la muerte. La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional se hizo cargo de la investigación.

Dos casos en una semana

Durante toda la jornada los agentes trataron de reconstruir las últimas horas de Rubén Sevillano Medina. Mediante una fotografía de la víctima preguntaron por bares próximos a donde fue encontrado el cadáver por si alguien lo hubiese visto, así como a sus propios compañeros de la sidrería donde trabajaba.

En el barrio de Pumarín, sus vecinos se mostraron ayer consternados por lo ocurrido. «Lo conocía desde siempre y era un chaval muy majo y encantador. Siempre saludaba y era muy atento con todo el mundo», comentó una de sus vecinas de edificio.

El hecho de que el fallecido no llevase documentación personal encima cuando fue localizado en la vía pública hizo que sus familiares no pudiesen ser avisados en el mismo momento del hallazgo, pese a que ocurrió a escasos metros de su domicilio. Fue posteriormente, en las dependencias policiales, cuando se le puso nombre y los agentes pudieron avisar a su madre.

De confirmarse la muerte natural, como apuntan los primeros análisis de la autopsia, sería el segundo caso en apenas cinco días. La pasada semana un joven de 37 años falleció en Magnus Blikstad en las mismas circunstancias y en plena calle. Regresaba a su domicilio desde las instalaciones de Talasoponiente cuando se encontró indispuesto. Su muerte fue fulminante. Sus padres, con los que vivía, no se enteraron de lo ocurrido hasta diez horas después, sobre las ocho de la mañana del jueves. En ambos casos eran varones jóvenes.


 

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