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Investigan el esturión pescado en aguas gijonesas Imprimir Correo electrónico

Fuente: El comercio digital

La Universidad Complutense de Madrid y el Museo Nacional de Ciencias Naturales analizarán los restos del esturión capturado accidentalmente el miércoles en un trasmallu colocado en la bahía de San Lorenzo para intentar determinar si procedía del Norte o del Sur, lo que ayudará a los científicos a sacar conclusiones sobre si la citada especie está o no definitivamente extinguida en determinadas zonas.
El biólogo de la Universidad Complutense Benigno Elvira, considerado máximo experto nacional en el estudio de esturiones, estuvo ayer en Gijón para tomar pequeñas muestras de la musculatura del animal. Dichas muestras fueron obtenidas antes de que se completara el proceso de congelación del animal, ya que dado su tamaño tarda varias horas, y sin dañar su morfología, de forma que podrá ser exhibido en un estado de conservación razonablemente bueno cuando se determine cómo y dónde hacerlo.
La aparición de un esturión atlántico en aguas asturianas se considera un acontecimiento científico, pues el último registro de esta especie data de 1976 y también en el resto del Cantábrico y en aguas ibéricas las referencias son auténticamente excepcionales.
Esa circunstancia, que motiva que se trate de una especie con la máxima protección a escala mundial, propició ayer la polémica. El responsable de la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (Cepesma), Luis Laria, manifestó que fue «un despropósito» sacar al ejemplar del agua, según informó la agencia Efe.
Laria, según las mismas fuentes, exculpó a los pescadores de la muerte del esturión, ya que cuando lo capturaron desconocían su identidad y grado de protección, pero dijo que «los responsables del Acuario de Gijón que recibieron la llamada de éstos debían de haberles pedido que liberasen el ejemplar en el agua de forma inmediata». De esa forma, siempre según las mismas fuentes, «hubiera supuesto que el ejemplar sobreviviera y hubiese sido un ejemplo de respeto hacia la protección que necesitan estas especies».
«Le haría el boca a boca»
Desde el Acuario gijonés, Andrés Loza descartó cualquier posibilidad de que el animal sobreviviera, dado el estado en el que se encontraba por los daños que le infligió el aparejo. Según Loza, cuando el esturión llegó a El Musel, atado al costado de la embarcación que lo capturó, tenía «espasmos musculares postmortem», que pueden ocasionar el movimiento de un opérculo. «Fue lo que vio un pescador que desde El Musel informó a Laria por teléfono de que el pez estaba vivo, pero no había absolutamente ninguna posibilidad de que viviera. En caso contrario, hubiéramos intentado recuperarlo durante toda la noche y hasta le hubiera hecho el boca a boca, si hiciera falta. Yo trabajo con peces vivos. ¿Qué interés podía tener en que muriera?», indicó Loza.
 

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