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Denuncian a su familia por dejar morir a su padre y ganar una herencia millonaria Imprimir Correo electrónico

Fuente: El comercio digital

Un complot familiar acabó presuntamente con la vida de Constancio V. A., un anciano afincado en Torrent (Valencia), según la denuncia presentada por dos de sus hijas ante la Fiscalía Superior del Principado de Asturias. La grave acusación de asesinato intenta poner el punto final a una truculenta historia de envidias entre hermanos, denuncias por malos tratos y una supuesta apropiación indebida de una herencia millonaria.

Eva no puede desprenderse de las tétricas fotos de su padre, que mira una y otra vez en su ordenador personal, ni de los recuerdos en vida durante las últimas Navidades. «¡Pobrecito, mira cómo estaba cuando lo recogimos en la clínica de Gijón!», protesta su hija con el rostro cariacontecido. Constancio pesaba entonces 43 kilos tras sufrir supuestos malos tratos continuados -según la denuncia presentada en la Fiscalía- en su domicilio familiar, una vivienda de Oviedo donde el anciano residía con su esposa.

La vecina de Torrent y su hermana Inés denunciaron el lunes los hechos en la Fiscalía asturiana, que podrían llevar a la imputación de su propia madre por un delito de asesinato. Las dos mujeres también implican en el complot criminal a tres de sus hermanos, que residen en Oviedo y Torrent, y a dos responsables de una clínica de Gijón.

Las hijas de Constancio consideran que estas seis personas tienen algún grado de participación en los malos tratos físicos y psíquicos que se relatan en el escrito y otros documentos entregados al fiscal.

Un año de «sufrimiento»

El presunto calvario del anciano comenzó hace un año aproximadamente, concretamente el día 1 de febrero de 2009, cuando sufrió un infarto que le causó daños cerebrales y una discapacidad del 85 por ciento. La víctima permaneció 13 días en estado de coma, pero su estado mejoró y recuperó parte de sus facultades. Desde ese momento, la esposa de Constancio, con el consentimiento de dos de sus hijos, «se dedica de forma sistemática y premeditada a impedir toda recuperación del enfermo», reza textualmente la denuncia. «Mi madre intentaba hacer lo contrario justamente de lo recomendado por los médicos para que la recuperación psíquica de mi padre no fuera posible», sostiene Eva.

En abril de 2009, la mujer del enfermo accedió a que comenzara un tratamiento de rehabilitación en una clínica de Gijón, aunque las dos hijas de la víctima piensan que esta decisión se debió a una maniobra de su madre para alejar las sospechas que ya existían de malos tratos.

Eva asevera que las agresiones y vejaciones que sufría su padre eran continuas en el domicilio familiar en Oviedo, entre los meses de marzo y agosto del año pasado, por lo que decidió presentar la correspondiente denuncia en un juzgado de la ciudad. Además, la vecina de Torrent asegura que presenció cómo su madre obligó al anciano a ducharse con agua fría tras propinarle varios golpes y empujones. Según la denuncia presentada en la Fiscalía, Constancio era también atado a su cama todas las noches, entre las 22 y las 8 horas, en contra de su voluntad.

Durante una de las visitas que Eva realizó a su padre en Oviedo lo llevó al hospital porque vomitaba constantemente. Los médicos le diagnosticaron un derrame cerebral debido a algún tipo de golpe o acción violenta en los cinco días anteriores. En aquella ocasión le acompañaban sus hermanos Leopoldo e Inés.

«Cuando le comunicamos a mi madre el ingreso, se enfadó, colgó el teléfono y apareció por el hospital tres días después para preguntar si se podía llevar al enfermo a morir a casa», explica Eva. Los médicos le dijeron que tenía que esperar unos días porque debían operar al anciano, que se recuperó de forma satisfactoria.

Ingreso en Gijón

En agosto de 2009, la mujer de Constancio decidió el ingreso de su marido en la clínica de Gijón a pesar de la oposición de tres de sus hijos. El estado del enfermo comenzó a empeorar. Tras varias semanas sin saber nada sobre el estado de su padre porque supuestamente les negaban la información, Eva e Inés acudieron a la clínica para recogerlo y llevarlo a un hospital. Sin embargo, los responsables del centro médico no dejaron salir al interno, según la denunciante. El conflicto obligó a intervenir a la Policía Nacional, que abrió una investigación, y motivó la segunda denuncia por malos tratos contra la esposa del anciano.


El 12 de octubre de 2009, Constancio se trasladó a vivir a Torrent, donde residen sus tres hermanas y su hija. Nada más llegar a la población valenciana, Eva fotografió a su padre en estado de desnutrición y con atrofia muscular grave. «Parecía un cadáver y sólo pesaba 43 kilos», recuerda.

Un mes y medio después, con siete kilos más de peso y mejor estado de salud, el anciano volvió a su casa de Oviedo por orden judicial. El final de su calvario está cada vez más cerca. El 22 de febrero, Constancio falleció en su vivienda.


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