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La roca de Priorio Imprimir Correo electrónico

Hace tiempo vivía en el Castillo de Priorio un caballero llamado Don Rodrigo, era un gran señor, que provenía de un buen linaje. Tenía una bella hija llamada Olalla, la cual portaba una gran belleza.

Don Rodrigo solía visitar muy a menudo a sus amistades de la alta sociedad en Oviedo y considerando que su hija ya tenía una edad  para  contraer matrimonio, la llevaba en algunos de aquellos desplazamientos para que algún noble la fuera viendo con pretensiones casaderas.

Pero la bella Olalla ya tenía sus planes hechos. Ella estaba profundamente enamorada de un guapo paje que trabajaba en el castillo y él le correspondía también, cuyo nombre era Pelayo. Pronto iba a ser nombrado caballero y mientras eso ocurria, decidieron mantener su romance en secreto, ya que si Don Rodrigo se enteraba pagaría con la muerte. Como ambos se conocían desde que eran niños, no tuvieron inconveniente en verse sin crear ningun tipo de sospecha.

Pero un día que los amantes estaban paseando , apareció sin esperarlo nadie, Don Rodrigo. El señor comprendió todo en ese mismo instante y montó en cólera. Olalla, muerta de miedo, se desmayó  y Don Rodrigo atacó a Pelayo. Empezaron con una lucha en la que pudo más la juventud, y Don Rodrigo fue herido de muerte por Pelayo, atravesándole en el pecho con la espada.

Los sirvientes que se fueron congregando, atacaron a Pelayo. Mientras Olalla comenzaba a recuperarse y quiso poner fin a la pelea. Cuando se acerco donde estaban, vió el cadaver de su padre y se volvió loca.

Por su parte, Pelayo, se acercó hasta Olalla, la pidió perdón por lo que había hecho, tiró su espada y se arrojó al nalón,y en sus aguas desapareció para siempre. 

Hay en Priorio una roca, sobre el Nalón, que muestra unas manchas que llevan mucho tiempo, y que son las marcas de sangre que por alli se derramó 

 

 

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