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| La mujer del Garabatu |
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Muchas veces nos puede la curiosidad, pero a veces puede ser peligroso. Si no, que se lo cuenten a una vecina de la casería de Otariz, de la parroquia de Linares del concejo de San Martín del Rey Aurelio. La mujer habia madrugado para ir a misa ya que la iglesia le pillaba un poco lejos de su casa. Empezó a caminar todavía cuando era noche cerrada y cuando estaba llegando a una fuente en la que normalmente paraba a echar un trago, comenzó a oir un ruido extraño que sonaba como si alguien estuviese amontonando hojas con un garabatu ( rastrillo de madera) y pensó para ella misma: - ¿Quién diba andar a talis horis? Bebió un poco en la fuente y siguió su camino. Pero mientras seguía andando, el ruido no cesaba y picada por la curiosidad se subió a una piedra a ver si divisaba algo. Vió a una mujer que estaba haciendo un movimiento como de barrer y estaba efectivamente amontonando hojas con eun garabatu. La mujer se le acercó y le dijo: - ¿Como madruguis tantu p'atropar fueya? ¿Cómo nun asperis a que amaneza? La mujer dió un salto del susto y con cara de pocos amigos puso el garabatu apoyado en un castaño. El árbol empezó a caer y la curiosa mujer tuvo que dar un buen salto porque si no le hubiera caido encima. Salió corriendo y le contó lo ocurrido al cura cuando hubo llegado a la iglesia, y aunque la historia era un poco rara, tuvo que creerla puesot que la mujer venía llena de arañazos de las ramas y no se los podía haber echo ella para contar esa historia.
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