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| La calumnia irreparable |
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Esta historia contarámela mi güelu hace ya bastante tiempo y dice así: Hace tiempu había una mpza que andaba enamorada de un mozu y todas las noches esperaba a que él apareciera para jugar a los amores. Noche tras noche ella esperaba y el rapaz no fallaba, así pasaron años hasta que una noche, ella estuvo esperando y esperando pero el muchacho no apareció. Ella pensó que quizás cayó enfermo y empezó a preocuparse un pco, pero pensó que al día siguiente su fiel enamorado llegaría otra vez a rondarla. Pero se equivocó, y así pasaron dias y mas días sin que el mozu volviera a aparecer. La razón de que él no apareciese, la tenía una vecina muy envidiosa y su marido, que como no tenían nada mejor que hacer, se dedicaron a ir llenando la cabeza del mozu de chismes, hasta que él se los creyó y abandonó a su amada. La probe no hacía mas que preguntar a sus amistades y todas le decían lo mismo: Engañárunlu fia. Ya no volverá, vete haciéndote a la idea. Encerróse ella en su habitación y fue dejándose morir poco a poco sin entender por qué su amor la había abandonado. Y así al cabo de unos dias se murió. Fue en el entierro, cuando la vecina envidiosa y su pérfido marido empezaron a sentir remordimientos. Ya en sus sueños empezaron a tener horribles visiones que les impedian pegar ojo, así que decidieron ir a confesarse al cura, el cual , los oyó con gran asombro y les puso una penitencia para ambos. Al cabo de unos días, se oyó a un recadero de que esa noche iba a aparecerse una nueva difunta en la iglesia del pueblo. Ella empezó a palidecer y a gimotear sabiéndo que la aparición sería la de aquella moza a la que hicieron tanto daño. Así que a la hora en que los difuntos visitan las iglesias, se arrodillaron en la entrada, y así permanecieron hasta que una figura espectral se apareció en una esquina y los llamó para que se acercaran a la pila de agua bendita. Hasta alli fueron y le dijo: Tira el agua por el suelo y una vez alli, recógela y vuelve a rejuntarla. La chismosa, le dijo que aquello era imposible a lo que la difunta replicó: Así es. No se puede, como no se puedes devolverme mi reputación ni a mi amor. Ya no hay remedio. Pero si puedo evitar que sigas haciendo daño con tus mentiras, así que saca la lengua. La sacó con mucho miedo, y la difunta de un tirón se la arrancó. Luego se acercó al marido al que le mandó romper una escultura y que la arrojara al suelo con fuerza, la figura se rompió en mil pedazos, a lo que le ordenó que reuniera los pedazos y los juntara de nuevo para volver a formar la figura. Él le contestó que aquello no era posible, a lo que ella le dijo: Así es, Tampoco tú puedes reparar lo que hicistes, pero yo si puedo intentar que no dañes a mas personas injustamente. Cierra la boca El marido la cerró y la difunta le cosió los labios. Y así quedaron hasta que les llegó su hora por haberse entrometido donde nadie les llamaba
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