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| El medio tonto |
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Vivía en un pueblo cerca de Lena un joven que era medio tonto al que llamaremos Pedro. Se dedicaba fundamentalmente a pacer con sus ovejas en el monte, a las que contaba con gran dificultad. Harto de ser medio tonto intentaba aprender a hacer algunas cosas como cocinar, coser, lavar... aunque era imposible que no mezclara una cosa con la otra. Pedro tenía un hermano que era un poco mas listo que él llamado Juan. Se había echo rico a costa de las buenas cosechas, pero era objeto de muchas murmuraciones, así que decidió marchar a la capital y allí vivía a todo trapo, haciendose ver con las mejores compañias. Un día estaba Pedro con sus ovejas, cuando vió a lo lejos otro pastor con su rebaño, cuando se aproximó, entablaron conversación y almuerzo y el pastor le comentaba a Pedro: - Algo tontu debes ser. Tu hermano en la capital viviendo a todo lujo y tú en el monte con las ovejas El tonto un poco harto del comentario (puesto que todos los vecinos se lo hacían) decidió marcharse a la ciudad. Al día siguente, dejó a un pastor al cuidado de sus ovejas y partió rumbo a la capital a visitar a su hermano. Cuando llegó a casa de su hermano, se presentó ante él, y Juan se puso de todos los colores ya que no le hacía mucha gracia. Fue motivo de burla en chigres, garitos y sobre todo con la servidumbre de su casa. El listo comenzó a pensar en la manera de echarlo de su casa y por mas ofensas que le hacía no veía resultado. Así que decidió acceder a que viviera con él e hizo que le alojaran en una habitación oscura, sin ventanas para no tener ni aire ni luz. Juan le comentó antes de retirarse a dormir que al día siguiente vendría a buscarle para hacer unas visitas y tomar el vermut. Así que se fue a dormir, pero por mas que dormía, siempre estaba oscuro. Cuando los criados entraban en su habitación les preguntaba si faltaba mucho para amanecer y ellos (bien aleccionados por su amo) le decían que todavía quedaban varias horas. Al cabo de unos dias, un poco mosca , decidió escaparse de la habitación en un descuido de los criados, con tan mala suerte que era de noche. Se sintió un poco avergonzado de haber dudado de su hermano y se largó de allí camino a casa. En el camino, encontró una fonda y decidió parar allí para tomar una botellina de sidra y una vez tomándola, preguntó al posadero: - ¿ Aquí amanecerá antes que en la capital ? El posadero, un poco perplejo y pensando que le tomaban el pelo respondió: - No, que va, mucho más aquí. Cuando en la capital amanece estamos todavía en el primer sueño. - ¿ Por qué? preguntó Pedro - Porque aquí el sueño dura más. - Entonces me quedaré por aquí a esperar contestó Pedro - Mientras espere tomese otra botellina, invito yo, y además como no hay nadie podemos quedarnos a charlar un rato. El tonto estaba encantado de que le invitaran y le dieran conversación ya que no estaba muy acostumbrado a ello, pero el posadero estaba pensando como podía tomar el pelo a ese paisano medio lelo y le comentó que igual que allí amanecía más tarde que en la capital, también tenían otra forma de hablar y las palabras un significado distinto. - por ejemplo, gato es "proximunostru", fuego "alegría" gallu "cantor"..... Pedro fue aprendiendose las palabras una a una y ya pensó que era más listo. El posadero se retiró a dormir y Pedro se quedó en una mesa terminando unos culines. Al rato siguió su camino. Continuaba su retorno cuando decidió buscar refugio, y al poco, encontró una iglesia con la puerta entreabierta. Asomóse por ella y vió una difunta rodeada de de tres ladrones que querían arrebatarle las joyas con las que yacía en su ataúd. Pedro decidió darles un escarmiento y aprovechando que estaban deslumbrados por tanta joya, el tonto se deslizó entre ellos y se colocó en el ataúd junto a la muerta. Cuando el primer ladrón echó mano al collar, las manos del tonto salieron y le agarraron. Los ladrones comenzaron a chillar y salieron corriendo como alma que lleva el diablo. El tonto quedó totalmente satisfecho de su hazaña, le quitó a la difunta sus joyas y tomó camino a la capital nuevamente. De camino a ella, le salieron unos mozos que le empezaron a contar una historia inverosímil para cualquiera, menos para él. Le contaron que estando celebrando una fiesta y de repente uno se encuentra mal y se muere allí mismo, que querían llevarle a una calera pero no querían tocarlo ni nada, así que si el tonto fuera tan amable podría llevarle él y a cambio le darían unas madreñes, una montera picona y un zurrón. El caso es que los jóvenes en un pique de amores, entre las mozas de su pueblo y unos soldados de paso por allí, decidieron darles un escarmiento para que metieran las narices en su propiedad , pero se les fue de las manos y mataron a los tres soldados. Pensando estaban en qué hacer, cuando el tonto apareció oportunamente. Llevaron al tonto a los cadáveres y le indicaron el camino a la calera. Una vez que llevó el primero, los jovenes, astutamente, colocaron el segundo en el mismo lugar y le dijeron: - tú qué yes, ¿ no sabes cuidar de un cadaver, o ? - ¿Qué ye, o? - ¿Qué ye esu? - ¡Meca! ¡El muertu! Esto lo arreglo yo en un momento pensó el tonto y esta vez enterro el cuerpo para que no volviera. Pero cuando llegó donde los jóvenes allí estaba el cuerpo, así que de nuevo lo enterró pero le recubriño con cal y piedras para que no saliera más. Al llegar donde los jóvenes, ya no había cuerpos, a lo que el tonto pensó que esta vez si que lo había echo bien y se marchó pensando en lo listo que era, y continuó su camino a la capital. Al cabo de un rato, se encontró con unos pastores amigos suyos y al rato de andar, pararon en una fonda a descansar. El tonto al rato de charla, se sintió cansado y decidió irse a dormir. Los pastores ( que no eran muy de fiar) esperaron a que Pedro durmiera, le despojaron de todo lo que tenía y le llevaron al bosque, donde lo abandonaron para ver si servía de alimento a alguna fiera. Pero al amanecer se despertó, muy contrariado y sin saber donde estaban sus pertenencias. Así que preso de una gran desconfianza se dirigió hacia su casa en el monte y una vez allí juró no volver a salir a ver mundo. Así que al final Pedro decidió que su mundo era ese, que era feliz con sus ovejas y así quería continuar hasta el fin de sus dias.
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